Domingo, 29 de Xaneiro de 2006
El reciente triunfo de Hamas en las elecciones celebradas en Palestina ha suscitado en las instituciones y personalidades oficiales de todo el mundo reacciones cuando menos de nerviosismo. A los 2 días de conocer el resultado de dichas elecciones el presidente de EEUU ya hacía públicas unas declaraciones en las que se planteaba seriamente si debía o no intervenir (como lleva haciendo desde hace tanto tiempo) en Palestina.
En este sistema, en donde lo que prima es la estabilidad y la expansión de los principios del liberalismo (y por tanto de occidente), pues precisamente para ello es necesaria la estabilidad perseguida, no tienen cabida casos como los de Palestina, Venezuela o Bolivia. El argumento en ocasiones presentado para tachar casos como los mencionados es que son regímenes no democráticos. Mi opinión es que democracia no significa “la voz del pueblo”, sino más bien una definición occidental limitada y restringida de dicha voz. Así pues, si aquí en occidente todos nos las damos de grandes defensores de la democracia, lo que deberíamos hacer para ser coherentes con lo que decimos que somos, es aceptar la decisión tanto del pueblo palestino, como del pueblo venezolano y del pueblo boliviano.
En las últimas décadas de clara expansión de la doctrina neoliberal, se ha ido difundiendo desde los grandes núcleos creadores de opinión pública (todos ellos influenciados por EEUU) la confusa idea (confusa al menos al principio, hasta convertirse hoy en día en una útil herramienta al servicio del sistema) de que todo aquello que es diferente al sistema, está contra el sistema, contra la libertad y contra la democracia (no hay más que echar un vistazo a las teorías del choque de civilizaciones). Para ello se han utilizado armas poderosísimas a la hora de manejar a la opinión pública, como son el argumento del miedo y del caos (Estados Unidos vive sumido en esta idea en pos de su seguridad) y un radical recorte de la realidad, que sólo muestra aquello que el sistema quiere que veamos (si queremos ver cosas que no se nos muestran nos tachan de subversivos).
Lo único que occidente esta haciendo es mirarse el ombligo constantemente, como ha hecho siempre, y no permitir el desarrollo de formas diferentes de civilización. En lugar de imponer nuestras creencias a los demás, más vale que comprendamos en qué creen los demás. Un escrutinio de las nociones de Yihad y Shahid constituiría sin duda un buen punto de partida.
Por: Crankus Galeicus | General | Comentarios (1) | Referencias (0)
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